May 26, 2014
Mensaje de amor primaveral @Yü Hsüan-Chi - Poesía

El sendero de montaña es abrupto
y los peldaños de piedra
peligrosos, pero no sufro por las
dificultades del viaje, sino
por estar perdidamente enamorada.
El torrente de montaña, que
procede del hierro derretido muy lejos,
es tan puro como tu carácter
espiritual. Cuando veo la nieve de
las montañas lejanas, pienso
en tu belleza de jade. No escuches
canciones vulgares ni bebas
demasiado vino primaveral ni te
pases toda la noche jugando
al ajedrez con huéspedes ociosos.
Recto como un pino y no como
un canto rodado, mi juramento de
amor es para siempre. Ansío
los días en que estaremos de nuevo
juntos, como los pájaros que
vuelven con un ala en común. Camino
con mis penas y me paso todo
el día anhelado al final del invierno
el momento en que volveremos a 
estar juntos bajo la luna llena. ¿Qué
puedo darte como regalo de
despedida? Lágrimas que relucen al
sol en las letras de un poema.

Mensaje de amor primaveral a Tzu-An
Yü Hsüan-Chi

May 26, 2014
Canción de primavera @Mêng Chu - Poesía (S. III)

En la soleada primavera de marzo y abril,
cuando el agua y la hierba son
del mismo color, conocí a un joven que
andaba, indolente, por el camino.
Cuánto siento no haberle conocido antes.

En la soleada primavera de marzo y abril,
cuando el agua y hierba son
del mismo color, alzo la mano y cojo
flores de las enredaderas. Su
perfume es como el aliento de mi amor.

Llevo cuatro años, cinco ya, esperándote.
Durante esta larga espera mi amor
se ha vuelto pena. Ojalá pudiésemos
marcharnos, volver a algún lugar
solitario, donde pudiera entregar mi
cuerpo por entero a tus abrazos.

Canción de primavera
Mêng Chu, siglo III

May 25, 2014
"Ningún sueño, por muy absurdo que sea, se pierde en el universo."

La república de los sueños, Bruno Schulz (ed.1998)

May 25, 2014
Cuatro amigos @David Trueba - Prosa (1999)

El verano es una estación triste en la que nada crece. Quién no prefiere el mes de diciembre pese a la amargura que provoca la felicidad ajena; incluso la establecida crueldad de abril es mil veces más estimulante. La canción del verano es siempre la peor canción del año. El amor de verano es un subgénero del amor, del gran amor que nunca podrá tener lugar en verano. Hablan de lecturas de verano, noches de verano, viajes de verano, bebidas de verano y con ello queda implícito un sutil desprecio. Nuestro amor no está hecho para el verano. Nuestro amor no conoce vacaciones.

(…)

Cuenta una leyenda china la historia de dos amantes que jamás logran reunirse. Se llaman Noche y Día. En las horas mágicas del atardecer y el amanecer los amantes se rozan y están a punto de encontrarse, pero nunca sucede. Dicen que si prestas atención puedes escuchar sus lamentos y ver el cielo teñirse del rojo de su rabia. La leyenda afirma que los dioses tuvieron algún instante de felicidad y por eso crearon los eclipses, durante los cuales logran reunirse y hacer el amor. Tú y yo también esperamos nuestro eclipse. Ahora que hemos comprendido que ya nunca volveremos a encontrarnos, que estamos condenados a vivir separados, que somos la noche y el día.

(…)

A veces pienso que el cerebro tiene envidia del corazón. Y lo maltrata y lo ridiculiza y le niega lo que anhela y lo trata como si fuera un pie o el hígado. Y en ese enfrentamiento, en esa batalla, siempre pierde el dueño de ambos.

Cuatro amigos
David Trueba, 1999

May 25, 2014
La muerte de Bunny Munro @Nick Cave - Prosa (2009)

La noche es terciopelo azulón y la luna un balón de alabastro y los planetas y estrellas se derraman por los cielos a puñados y racimos como monedas de oro.

La muerte de Bunny Munro
Nick Cave, 2009

May 25, 2014
Trilobites / Como debe ser @Breece D’J Pancake - Prosa (S. XX)

TRILOBITES

Me levanto. Pasaré la noche en casa. Algún día cerraré los ojos en Michigan o incluso en Alemania, o en China. Aún no lo sé. Camino, pero no tengo miedo. Siento que mis temores empiezan a disiparse en anillos concéntricos a través del tiempo, durante un millón de años.

/

COMO DEBE SER

En los espacios abiertos se sentía libre, aunque también asustada.

Breece D’J Pancake
De la edición Trilobites, Alpha Decay, 2012

May 25, 2014
Sonata a Kreutzer @Lev Tolstói - Prosa (1889)

A los desgraciados les va mejor en una ciudad. Allí un hombre puede vivir cien años sin darse cuenta de que hace mucho que está muerto y podrido. No tiene tiempo de analizarse, debido a las ocupaciones: los negocios, las relaciones sociales, la salud, el arte, (…) la vida resulta así vacía, completamente vacía.

(…)

En general, la música es terrible. ¿Qué es? No lo comprendo. ¿Qué es la música? ¿Qué efecto produce? ¿Y por qué actúa de este modo? Dicen que eleva las almas. ¡Es absurdo! ¡Es mentira! Ejerce una gran influencia (me refiero a mí mismo), pero no eleva el alma en modo alguno. No hace que el alma se eleve ni descienda, sino que la irrita. ¿Cómo explicarle esto? La música me obliga a olvidar mi existencia, mi situación real; me transforma. Bajo su influencia me parece sentir lo que no siento, entender lo que no entiendo y ser capaz de lo que no soy en realidad. (…) La música provoca en mí el estado de ánimo que tenía el compositor al escribirla. Mi alma se confunde con la suya, y nuestro estado de ánimo se transforma; pero ignoro por qué me ocurre eso.

Sonata a Kreutzer
Lev Tolstói, 1889

February 14, 2013
Simone de Beauvoir et Jean Paul Sartre

Simone de Beauvoir et Jean Paul Sartre

February 14, 2013
Love, Cannibalism (IV): True Hallucinations / Alucinaciones reales @Terence McKenna (1993)

KATHMANDU INTERLUDE
(…) Then we made love. Or rather we had an experience that vaguely related to making love but was a thing unto itself. We were both howling and singing in the glossolalia of DMT, rolling over the ground with everything awash in crawling, geometric hallucinations. She was transformed; words exist to describe what she became— pure anima, Kali, Leucothea, something erotic but not human, something addressed to the species and not to the individual, glittering with the possibility of cannibalism, madness, space, and extinction. She seemed on the edge of devouring me.

Reality was shattered. This kind of fucking occurs at the very limit of what is possible. Everything had been transformed into orgasm and visible, chattering oceans of elf language. Then I saw that where our bodies were glued together there was flowing, out of her, over me, over the floor of the roof, flowing everywhere, some sort of obsidian liquid, something dark and glittering, with color and lights within it. After the DMT flash, after the seizures of orgasms, after all that, this new thing shocked me to the core. What was this fluid and what was going on? I looked at it. I looked right into it, and it was the surface of my own mind reflected in front of me. Was it translin-guistic matter, the living opalescent excrescence of the alchemical abyss of hyperspace, something generated by the sex act performed under such crazy conditions?

LOOKING BACKWARD
(…) I slipped away with Ev and the butterfly net for a relaxed stroll down the trail and deeper into the jungle.
The trail was of washed, white sand, inches deep in places and soft and inviting. We had walked hardly a quarter of a mile when lust overtook our interest in lepidoptera. Adding to our thrill was the risk of discovery by Witoto trail users. We tossed caution to the winds and were soon lost in each other. Pleasant it was in that verdant setting to part and defile the shaggy, slippery riches of Ev’s sex. I thought of it as “Doing it for Vladimir.” Verdant lust and butterflies were always entwined in Nabokov’s enviable mind.

/

Interludio en Katmandu
(…) Luego hicimos el amor. O mejor dicho, tuvimos una experiencia que se asemejaba vagamente a hacer el amor pero que era algo en sí mismo. Los dos aullábamos y cantábamos en la glosolalia de la DMT, rodando por el suelo con todo inundado de alucinaciones geométricas. Ella se había transformado; hay palabras para describir en lo que se había convertido: puro ánimo, Kali, Leucothea, algo erótico pero no humano, algo de la especie pero no del individuo, irradiando con la posibilidad del canibalismo, locura, espacio y extinción. Parecía a punto de devorarme.

La realidad se hizo añicos. Esta manera de follar ocurre en el mismo límite de lo posible. Todo se había transformado en orgasmo y océanos parlantes y visibles de lenguaje élfico. Luego vi que allí donde nuestros cuerpos se tocaban había un fluir, de ella a mí, por encima del tejado, fluyendo por todas partes, era una especie de líquido obsidiano, algo oscuro y brillante, con color y luces dentro. Después del viaje de DMT, después de los ataques de orgasmos, después de todo eso, esta nueva cosa me dejó absolutamente conmocionado. ¿Qué era este líquido y qué estaba pasando? Lo miré. Lo miré fijamente y era la superficie de mi propia mente reflejada delante de mí. ¿Era materia translingüística, la viva excrecencia opalescente del abismo alquímico del hiperespacio, algo generado por el acto sexual realizado bajo tan alocadas condiciones? (…)

Mirando atrás
(…) Me escabullí con Ev y la red de mariposas para dar un paseo tranquilo por el camino hasta la jungla.

El camino era de arena blanca, con varios centímetros de profundidad en algunas partes, suave y sugerente. Caminamos cerca de medio kilómetro hasta que la lujuria invadió nuestros intereses en lepidopterolandia. Añadido a la emoción, estaba el riesgo de ser descubiertos por los huitoto que caminaban por el sendero. Asumimos los riesgos y enseguida nos sumergimos el uno en el otro. Qué placer fue profanar los peludos y escurridizos tesoros de Ev rodeado de aquel verdor. Pensé que estaba “haciéndolo por Vladimir”. Lujuria vegetal y mariposas siempre estaban emparejadas en la envidiable mente de Nabokov.

True Hallucinations / Alucinaciones reales
Terence McKenna, 1993 

February 14, 2013
Love, Cannibalism (III): The Book of Laughter and Forgetting @Milan Kundera - Prose (1979)

"May all your wishes come true!" said Hugo, and emptied his glass.
Tamina too downed her whisky in one gulp, and put her glass on the coffee table. She was about to sit down again, when Hugo suddenly embraced her. She did not defend herself, merely averted her head. Her mouth was twisted and her brow furrowed. He had taken her in his arms without knowing how it happened. He was frightened initially by his own gesture, and if Tamina had pushed him away, he would have retreated timidly and virtually apologized. But Tamina did not push him away, and her grimace and averted head aroused him enormously. None of the few women he had known up to now had ever responded so eloquently to his caresses. If they decided to make love with him, they would undress very placidly, with a kind of indifference, and then wait to see what he was going to do with their bodies. Tamina’s grimacing gave their embrace a depth he had never dreamed of. He gripped her with frenzy and tried to tear off her clothes.

But why did Tamina not defend herself? For three years now she had fearfully been imagining such a moment. For three years now she had been living under the hypnotic stare of such a moment. And now it had arrived, just as she had imagined it. That is why she did not defend herself. She accepted it as one accepts the inescapable.
All she could do was avert her head. But that was no use. Her husband’s image was before her, and as she swivelled her face about the room his image followed accordingly.
It was a large portrait of a grotesquely large husband, larger than life, yes, just what she had imagined for three years.
And then she was entirely naked, and Hugo, aroused by what he took to be her arousal, was amazed to discover that Tamina was dry.

 (…) Nice Hugo had already been moving fiercely on her for some time when she became aware that he was oddly raised on his forearms and thrashing his hips around in all directions. She realized he was dissatisfied with her responses, finding her insufficiently aroused, and therefore trying to penetrate her from various angles and find somewhere in her depths the mysterious sensitivity that was hiding itself from him.
Not wanting to see his labored efforts, she moved her head away. She tried to control her thoughts and bring them back to her notebooks.

(…) Hugo withdrew from her and tried to turn her body over. She realized he wanted her on all fours. At that instant she recalled that Hugo was younger than she, and she was ashamed. But she made an effort to stifle all her feelings and obey him with total indifference. Then she felt the hard blows of his body on her rump. She realized he was trying to dazzle her with his strength and endurance, he was joined in a decisive battle, he was taking a test to prove he could conquer and be worthy of her.
She did not know that Hugo could not see her. The fleeting sight of Tamina’s rump (of the open eye of that mature and beautiful rump, of the eye that stared at him pitilessly) had so aroused him that he closed his eyes, slowed his tempo, and breathed deeply. Now he too tried hard to think of something else (it was the only thing they had in common), so as to be able to go on making love to her.
And during all this, Tamina saw her husband’s gigantic face in front of her on the white surface of Hugo’s wardrobe. (…) Hugo’s heavy breathing tore her away from her memories. She opened her eyes and saw her husbands face on the white wardrobe. Suddenly Hugo too opened his eyes. He caught sight of the eye of Tamina’s rump, and pleasure ran through him like lightning.

(…) Hugo’s unexpected sexual success brought him an equally unexpected disappointment. He could now make love to her whenever he wanted (she could hardly deny him what she had once granted), but he felt he had succeeded neither in captivating nor in dazzling her. How, oh how, could a naked body under his own body be so indifferent, so out of reach, so distant and foreign? Had he not wanted her to be part of his inner world, that imposing universe shaped by his blood and thoughts?
Sitting across from her in a restaurant, he says: “I want to write a book, Tamina, a book about love, you know, about you and me, about the two of us, our most intimate diary, the diary of our two bodies, you know, I want to sweep away all the taboos and tell everything, tell everything about me, about what I am and what I think, and it’ll be a political book too, a political book about love and a book of love about politics…”

Lost Letters
The Book of Laughter and Forgetting
Milan Kundera, 1979 

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